jueves, 28 de noviembre de 2013

Nuestro cuerpo en contra de nuestro espíritu





Hola a todos mis seguidores y nuevos visitantes, los bendigo grandemente y les deseo el mejor día de sus vidas con Dios a su lado.

Hoy quiero hablarles un poco sobre la lucha entre el cuerpo y el espíritu por sentirse más cómodo.

Todos  los que decimos ser cristianos, tenemos este tipo de lucha todos los días, y me duele decirlo, pero ese es uno de los grandes obstáculos que impide entrar en lo sobrenatural de Dios y ver resultados Extraordinarios, ejemplo: ganar multitudes para Cristo, cristalizar tus sueños, aprender a ser feliz todos los días, etc.

Este tipo de problemas tiene sus inicios, materialmente, desde la creación de Adán y Eva, al ellos pecar. Y como todos sabemos, las consecuencias fueron terribles. Lee Génesis 3.
Otro caso fue el de Jesús cuando fue tentado en el desierto por Satanás. La primera tentación fue que convirtiera las piedras en pan (Mateo 4:3).

Notemos que estos dos casos ponen como tentación la comida. Ya vemos lo fuerte que representa esta tentación para el cuerpo.

Pero  la solución para poder soportar al Diablo y poder entrar en lo sobrenatural lo enseña Jesús en un simple versículo:

 “Mateo 26:41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”

No se pongan tristes si les cuesta un poco hacerlo. Les cuento que al famoso Pablo le pasó muchas veces, de hecho, escribió en uno de sus libros sobre “el pecado que mora en mí”

 “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?  Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. Romanos 7:19-25”

Les cuento esto para ayudarlos a que mejoren y no lo vean como querer disfrutar el pecado. Y les cuento que Pablo pasó por este proceso pero lo pudo superar.

Espero que les sea de gran bendición este conocimiento y lo puedan recomendar para que se multiplique la bendición.

Mensaje Final: Recuerda siempre meditar en la palabra de Dios todos los días de tu vida y obtendrás resultados extraordinarios. Los bendigo grandemente.


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